19 marzo 2014

¿Cómo sobreviven los árboles al invierno?

No sé si condicionado por las bajas temperaturas y las nieves que todavía - si, todavía - cubren el paisaje de Quebec, pero el caso es que hace tiempo que quería escribiros de esto. Es decir, de las adaptaciones que presentan los árboles para hacer frente al frío. Porque no os penséis que los árboles disfrutan con las temperaturas bajo cero, no, que a ellos lo que les gusta es el sol y el calorcito (acompañados de agua, eso sí).

Paisaje invernal
Parecen tan panchos, pero están deseando que llegue la primavera
El caso es que trasteando por la web, dí con un vídeo - en inglés - que resumía bastante bien lo que yo os quería contar, y en tan sólo 3 minutitos. Así que, en vez de soltaros un rollo para contaros lo mismo del vídeo, pensé que iba a ser más eficiente ponerme en contacto con los editores del vídeo  - la gente de MinuteEarth - para proponerles traducir los subtítulos al español. Así que eso es lo que hecho en un ratejo suelto, traducir los subtítulos de este video. Han tardado un poquito en aceptar mi traducción, pero aquí os dejo el vídeo en cuestión:


Así que ya sabéis, el delicioso sirope de arce se lo debemos a las adaptaciones de los árboles para combatir el frío.

Botes de sirope
Tire sur glace
Árboles preparados para la recogida de la savia de arce, de la que se extrae el sirope. Abajo, "tire d'érable", que se prepara vertiendo sirope caliente sobre la nieve, de manera que se forma un caramelo tipo toffee
Antes de acabar, una pequeña matización: no es exactamente igual el proceso por el que se forman burbujas en invierno (que depende sobre todo del tamaño de los vasos), que el que ocurre en periodos de sequía. En este último caso, como bien se explica en el vídeo, las burbujas se aspiran a veces desde los tejidos adyacentes, por lo que al final, lo que determina si se forman más fácilmente o no es la cantidad y el tamaño de los poros en las paredes de los vasos, más que el tamaño de los propios vasos. Lo que pasa es que no existen árboles con poca resistencia al embolismo por frío (vasos anchos) que a la vez sean resistentes al embolismo por sequía (pocos poros y de pequeño tamaño). Las razones exactas de esto aún no las sabemos, pero bien podría ser que ambos rasgos se transmitan juntos debido a un caso de ligamiento genético. ¿No es apasionante lo que aún nos falta por saber?

23 enero 2014

Conviviendo con el fuego [Documental]

¿Son malos los incendios forestales? ¿Todos? ¿Qué pasaría en un mundo sin incendios? ¿Sería natural? ¿Sería deseable? ¿Por qué suceden los incendios? ¿Debemos evitarlos?

Esas son algunas de las preguntas a las que pretende dar respuesta "Convivir con el fuego", un documental sobre los incendios forestales que está preparando la gente de Medi XXI GSA, un gabinete medioambiental valenciano. El documental, rodado sin ayuda financiera de ningún tipo, pretende explicar al público que los incendios forestales son y serán un fenómeno inherente a los ecosistemas mediterráneos. Lo que debemos hacer, por tanto, es adaptarnos y aprender a vivir con ellos, e intentar minimizar sus efectos.  

El documental pretende cubrir diversos aspectos, como las causas de los incendios, la alta incidencia de la meteorología (el gran factor diferencial del fatídico 2012), el papel de la gestión forestal en la prevención y los retos del futuro de la extinción (acumulación y continuidad de la vegetación, aumento de la interfaz urbano-forestal, sequías más frecuentes e intensas...). Para los asiduos de este blog, puede que os suenen estos conceptos, pues son algunos en los que he incidido cuando he hablado de incendios forestales. Para ello están dando voz a las diversas partes implicadas: desde bomberos, y brigadas forestales hasta responsables políticos, investigadores y vecinos afectados.

De momento sólo tenemos disponible el tráiler, y aún no hay fecha para el estreno del documental, pero los 8 minutos que podemos ver son suficientes para intuir que el documental valdrá mucho la pena. Lo esperamos con ganas. Mientras llega, podéis seguir en twitter a la gente de Medi XXI GSA o rastrear las novedades con los hashtag #convivirconelfuego, #nomasincendios o #antesdequellegueelverano. Y prometo manteneros informados por aquí.



17 enero 2014

Quinoterapia (VII)

Ya os contaba en la entrada anterior que vengo de pasar unos días por España. La visita deja sabor agridulce, como no podía ser de otra manera: con la alegría de ver a la gente que uno echa de menos, pero la amargura de constatar que la situación está tan lejos de resolverse como parece.

Aunque la visita ha sido corta, no he podido evitar acordarme de una viñeta del maestro Quino que expresa a la perfección las sensaciones que uno tiene al volver a España desde el extranjero. Porque lo peor de este país es que uno ya ni siquiera espera que funcione bien. Simplemente, se sabe cómo funciona, y lo único que se puede hacer es adaptarse a ello, aceptarlo. Asumirlo. Será el carácter latino, la mediterraneidad o vaya usted a saber. Quino, una vez más, lo plasmó como nadie, aunque lógicamente se refiriera a su país.


16 enero 2014

Los privilegios del tío Sam en el transporte aéreo

Hoy toca una de esas entradas-protesta que poco tiene que ver con los temas habituales del blog (que para algo esto es un blog personal). Algunos ya sabréis que vengo de pasar unos días en España, donde he aprovechado para visitar a la familia y ver a unos pocos amigos (me habría gustado ver a más, pero no ha podido ser). El caso es que a la hora de comprar los billetes de Montreal a España, y teniendo en cuenta que no hay vuelos directos en invierno, las opciones se reducen a dos:

  1. Volar desde Montreal hasta alguna ciudad europea (normalmente Paris, Londres o Frankfurt) y desde allí a Madrid o Barcelona
  2. Volar a una ciudad de la costa este de EEUU (Nueva York, Filadelfia, Washington...) y de allí vuelo a Madrid
Muchas personas me habían recomendado evitar, en la medida de lo posible, la opción 2. De todos es sabido la obsesión de los Estados Juntitos con la seguridad aérea, y por lo que se ve las colas kilométricas en inmigración y los interrogatorios "poco amistosos" son relativamente habituales, con lo que te arriesgas a perder el vuelo. Pero para estas navidades, la diferencia entre una opción y la otra era de casi 400 euros por billete, así que sin dudarlo cogimos un vuelo a Madrid con escala en Filadelfia, eso sí, dejando unas buenas 4 horas para hacer el transbordo, por si las moscas.

A la ida, sin embargo, nos sobraron casi 3 de las 4 horas, que empleamos en hacer sociología barata de las diferencias entre quebequeses y pensilvanianos. Resulta que el paso de aduana se hace en el primer punto de Estados Unidos donde pones el pie, pero a efectos prácticos los vuelos desde Canadá se consideran domésticos. Eso quiere decir que, por extraño que parezca, se cruza la frontera en el mismo aeropuerto de Montreal. La terminal está dividida en dos bloques, una para vuelos a EEUU y otra para el resto. Así, después de facturar y de pasar la aduana canadiense (donde ni te miran), llegas hasta un oficial de inmigración - eso sí, simpatiquísimo - que te hace las típicas preguntas, te toma las huellas y te hace una foto; y en seguida cruzas un cartel donde te dan la bienvenida a los EEUU. ¡Dentro del aeropuerto de Montreal! No se en base a qué tipo de acuerdos, pero el caso es que los gringos se han montado un pequeño enclave en el propio aeropuerto, con sus bares, sus tiendas, sus salas, etc. Como en ambos países se usan dólares no se si llegan a cambiar la moneda, pero tampoco me extrañaría. En cualquier caso, es significativa la bajada de pantalones del gobierno canadiense, que permite a sus amiguitos del sur montarse una base americana en pleno territorio canadiense.

Para la vuelta, sin embargo, hicimos bien en dejar las 4 horas de margen. Aunque no es que tuvieramos ningún problema, hay que pasar varios controles, dejar que un perrete muy simpático huela tu maleta para ver si llevas comida, pasar por el polémico escáner que te "desnuda" (donde supongo que vieron las consecuencias de los polvorones y la sobrasada navideños), recoger las maletas de una cinta, dejarlas en otra, trasladarte hasta la terminal... en definitiva, más de 2 horas dando vueltas por el aeropuerto de Filadelfia, y eso que era un día tranquilito.

Un día cualquiera en la terminal

Pero la verdadera sorpresa, tanto a la ida como a la vuelta, fue encontrarnos, en cada una de las dos maletas, con el contenido revuelto y este regalito:

¡Sorpresa! Uncle Sam was here!
El papelito, en ingles y español, viene a decirte que la TSA (Transportation Security Administration, la responsable de la seguridad en los transportes) ha tenido a bien abrir tu maleta, porque sí, porque la ley les permite hacerlo. Dicen además, que si la maleta hubiera estado cerrada o candada, se habrían cargado el cierre, y que lo habrían sentido mucho, pero que en cualquier caso no se hacen responsables de los daños. 

No tengo ni idea de lo que dice la ley sobre seguridad de la aviación y del transporte que citan, pero siendo de 2001 ya imagino que les da derecho a hacer lo que sea. Pero aún así, aunque la ley les ampare, encuentro bastante grave que se tenga derecho a abrir la maleta de cualquier viajero sin que éste esté presente. Ya no porque si te quitan algo no puedas demostrarlo (que también sería grave), sino sobre todo porque si te meten algo tampoco hay manera de demostrar que eso no estaba allí cuando facturaste. No cuesta demasiado imaginar que algún agente de la TSA pueda dedicarse en sus ratos libres, y aprovechando su cargo, a traficar con diversas sustancias, desde drogas a explosivos. Y sinceramente, si le da por meterlas en tu maleta y te la interceptan, la que se te puede venir encima no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Estás totalmente desprotegido, desamparado. Es sencillamente tu palabra contra la suya. Y en mi caso, con una barba cerrada que me da un cierto aire moruno y un apellido vasco vasquísimo, les faltaría tiempo para atar cabos y llamar a Pedro J para decirle que ¡por fin! ha aparecido el eslabón perdido entre ETA y Al-Qaeda.

En definitiva, que si dejas tu maleta sin candar te arriesgas a que te la abran, y si la cierras, a que te revienten el candado y te la abran igualmente. Es altamente indignante, pero como casi siempre en estos casos, poco podemos hacer si el resto de países les permiten hacer este tipo de cosas. Sólo queda seguir el consejo que varias veces me han dado y evitar, en la medida de lo posible, las escalas en EE.UU. Pero no por miedo a perder el avión, no; sino por miedo a que vete a saber quién te abra la maleta.

Acabo con la archiconocida cita de uno de los fundadores de la patria americana, Benjamin Franklin, quien sospecho que si hoy levantara la cabeza vería algo muy distinto a lo que imaginó:
Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal no merecen ni libertad, ni seguridad.


30 diciembre 2013

(Breve) balance de 2013

En esta santa casa somos muy de tradiciones, y como ya en 2011 y 2012 hicimos un balance de lo que había supuesto el año, esta vez no vamos a ser menos, y vamos a valorar qué nos ha traido este 2013 que ya se nos acaba.

Despedía la última entrada de 2012 pronosticando que este nuevo año traería numerosos cambios a nivel personal. ¡Y vaya si los ha habido!. En concreto, dos han sido los sucesos que más han marcado el año, y que - para qué negarlo - han hecho que el ritmo de publicación se haya visto resentido. En primer lugar, tras 5 años intensos, el pasado julio por fin defendía la tesis doctoral, también conocida como la bicha. Es increíble la importancia que se le da a la tesis hasta el momento que la presentas; y lo poco importante que parece una vez que lo has hecho. Es como si fuera una especie de condicion sine qua non, pero sólo eso. "¿Ya tienes la tesis?. Pues hala, muy bien - palmadita en la espalda -. Ahora, a trabajar y a publicar artículos, que es para lo que estás". En cualquier caso, como ya os conté en esta entrada, la defensa fue muy pero que muy bien, y uno no puede evitar estar - como diría el rey de los trasgos - lleno de orgullo y satisfacción por el trabajo hecho.

 

¡Mi tesssssooooroooo!

Poco tiempo después - quizá demasiado poco - vino el otro gran cambio: el traslado a Montréal (Canadá), desde donde escribo - aunque con cuentagotas - desde hace unos meses. El traslado ha sido toda una experiencia y hay mil anécdotas que podría haber contado, pero también es un proceso muy time consuming, así que ahora que estamos más establecidos espero poder ir contando más cosas de la vie montréalaise. Pero en definitiva, como yo a lo que he venido aquí es a hablar de mi blog, y no de mi vida, vamos a meternos en nuestra ya tradicional burbuja y vamos a a repasar las 5 entradas más leídas de entre las publicadas este año:


XX Carnaval de Biología

La quinta entrada más leída del año es precisamente la primera que escribí. En ella, anunciaba que Forestalia tenía el honor de acoger la XX edición del Carnaval de Biología, que como no podía ser de otra manera, iba a versar sobre bosques. La participación fue más que buena, con 30 contribuciones de muchísima calidad, y aunque por desgracia no tuve tiempo de hacer el resumen que a veces otros anfitriones han hecho, el balance fue netamente positivo. Por cierto, el Biocarnaval sigue su curso, va ya por su edición XXVII y está alojado en el blog "La aventura de la ciencia", así que os animo a participar en él y/o a acogerlo, os aseguro que merece la pena.

 

¿El árbol perfecto? Siga buscando

Una entrada un tanto polémica, y que surgió a través de un debate en twitter entre varios de los miembros del autodenominado "club del hachuelo". En ella mostrábamos cómo los titulares grandilocuentes y sensacionalistas no siempre son culpa de los periodistas, y que algunas organizaciones lanzan mensajes muy pero que muy adornados con tal de darse publicidad. En concreto, hablábamos de una ONG de Castellón que aseguraba haber creado una "raza de superárboles" de características poco menos que formidables. Y lo que es peor, que utilizaba un evento como el Congreso Forestal Español para darle credibilidad "científica" a su trabajo, aunque su participación en el Congreso fuera poco menos que testimonial. Rascando un poco, en seguida quedaba claro que estos chicos, a los que no les dudo la buena voluntad sino los métodos, no habían inventado la pólvora, y que de hecho su propuesta - usar pino canario para repoblar el levante - no parecía muy fundamentada. Sin duda, una entrada que sin Javier Blanco, Juan P. Romero Trueba, Jesús Robles, Javier Madrigal y Juanma Rubiales no se habría escrito. ¡Gracias chicos!


¡Malditas pelusas! De pólenes, alergias y el sexo de los chopos

Una de esas entradas que me gusta escribir, y donde comprobamos que no siempre lo que tenemos asumido es cierto, y el mundo forestal no es una excepción. Y es que, ¿quién no se ha quejado alguna vez del polen de los chopos cuando inundan el aire de nuestras calles? En esta entrada veíamos que estas pelusas son en realidad las semillas y no el polen de los chopos, que no causan alergia de ningún tipo y que, además, podrian evitarse en buena medida si se tuviera en cuenta que hay chopos hembra y chopos macho ( los cuales, lógicamente, no producen semillas)

 

Duarte y la cruzada contra los predoctorales

Escribí esta entrada casi del tirón y, una vez escrita, estuve a punto de no publicarla. Pero me alegro de haberlo hecho. No sólo por defender el papel de la FJI-Precarios - una asociación de jóvenes investigadores a la que debemos en buena parte la mejora de las condiciones laborales de los doctorandos en España - sino al propio colectivo de los predoctorales en general. No era la primera vez que este investigador del CSIC arremetía contra los predoctorales, a los que en diversas ocasiones ha tildado de vagos, dejados y privilegiados. Pero esta vez me pareció que debía contestarle. Y es que, como decía el gran @copépodo, algunos parecen sufrir una especie de síndrome de estocolmo que les lleva a defender las condiciones precarias en cuanto salen de ellas.


Éxito sin precedentes de una especie invasora: convertirse en símbolo nacional

Y si me alegraba de que la anterior entrada haya sido muy leída, aún me alegro más de que ésta haya tenido tanto impacto, porque es una de las entradas qué más he disfrutado escribiendo. Resulta curioso que una especie invasora pueda llegar a estar tan extendida que se elija como símbolo de los billetes de un país, confundiéndola con la especie local. Os hablo, como no, del arce noruego (Acer platanoides), que puebla los nuevos billetes canadienses en vez del arce de azúcar (Acer saccharum), auténtico símbolo del país. La casualidad ha querido que yo acabe emigrando al país del que hablaba, Canadá, para estudiar precisamente los impactos del cambio global en los bosques de A. saccharum, lo cual sin duda incluye el impacto de A. platanoides, no sobre los billetes, sino sobre los bosques del sur de Canadá. ¿Premonición?

 

Un top 5 que me sugiere que muchas de esas historias sobre árboles que me parecen curiosas o me llaman la atención (como la de los chopos, el arce invasor, o en su día la de los árboles-uña) también despiertan vuestro interés. Bueno, eso y que ¡anda que no os gusta la polémica, majos! Pero al margen de las entradas más leídas, me quedo con que todas las entradas publicadas este año han recibido comentarios, lo cual agradezco doblemente dado lo poco que he publicado. La falta de tiempo ha hecho que muchas noticias o vídeos que han llamado la atención y que en otrascircunstancias habrían dado para entrada, las haya publicado en Facebook, donde sí he estado algo más activo. El resultado es que el número de seguidores se ha doblado en este año, superando ya los 400. ¡Wow!


En resumen, que aunque haya escrito poco, no es por falta de ganas ni de motivación. Detecto que hay interés por lo que escribo, lo que sin duda anima a seguir. Además, durante el Congreso Forestal Español me llevé la grata sorpresa de ver que el blog era más conocido de lo que creía, y pude desvirtualizar a algunos de los lectores más fieles. Y por si fuera poco, hace unas semanas recibía la evaluación de una propuesta de proyecto europeo donde se me reconocía expresamente como mérito la labor divulgadora en las redes sociales, y en concreto, este blog. Una estupenda noticia - aunque finalmente no me concedieran el proyecto - y un respaldo más para seguir con Forestalia. En ese sentido, como os decía, ganas e ideas de posts no me faltan, lo que me falta es tiempo. Pero haremos lo que sea para encontrarlo, aunque sea, como es el caso ahora mismo, robando unas preciosas horas de sueño en el vuelo que me trae de vuelta a casa para pasar el fin de año un poco más cerca de todos vosotros. ¡Feliz año a todos!


El autor, paseando por su nuevo hábitat

 

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